Nos gusta creer que somos seres racionales, humanos, conscientes, civilizados, considerados...
Pero cuando la vida se complica, aunque solo sea un poco, la evidencia salta a la vista, no somos mejores que los animales.
Hay un animal dentro de nosotros y quizás eso sea bueno.
Nuestro instinto animal nos hace buscar el calor, la compañía de la manada.
Somos los cuidadores de los demás y aunque haya una bestia en nuestro interior, lo que nos diferencia de los animales es que podemos pensar, sentir, soñar y amar y pese a nuestro instinto evolucionamos...