Casualmente, mi corazón enloquece

Me he dado cuenta de que las casualidades son más habituales de lo que pensamos. Nos engañan, nos traicionan, nos ilusionan y nos hacen daño. El corazón da un vuelco y se sustituyen las noches por pensamientos. En cada autoengaño, el corazón sufre...
Quizás no sea casualidad, quiero creerlo, pero no voy a arriesgar. Lo siento, no se puede vivir de la casualidad.