Me niego a creer en el destino. Soy libre de decir mi vida. Si pasa algo malo no es que Dios me ha castigado por no ir a misa el domingo y mucho menos estoy destinado a sufrir porque las estrellas de mi constelación no están alineadas. Si te pasa algo bueno es que tú lo has buscado o has tenido suerte pero no te ha ayudado ninguna fuerza sobrehumana. No hay que ser tan modesto.
Las cosas no ocurren por una razón. Las cosas ocurren, así de simple, y hay que aprovecharlas. No quiero creer que mi vida ya está escrita porque perdería el significado la palabra VIVIR.
Somos las decisiones que tomamos, alimentándonos de los errores y experiencias.
Mi futuro no está escrito, lo escribo yo cada día.