Sonrisas de felicidad, agradables, de las verdaderas.
Sonrisas que se convierten en carcajadas, de las que te hacen llorar sin penas, que te hacen daño pero en el abdomen y pierdes el control y te ríes tanto que incluso quieres que pare y cuando paras lo echas de menos.
Sonrisas que no dicen nada y que lo dicen todo, que se esconden tras una risilla nerviosa o que se muestran con descaro.
Sonrisas que no se quieren mostrar y que sin querer, se abren paso entre tus labios...
Hay muchos tipos de sonrisas. Todas personales e intransferibles. Mi preferida tiene nombre, el tuyo.