Cuando somos bebés todo es muy facil. Lloramos cuando tenemos hambre o estamos cansados. Solo cuando somos adultos todo se complica. Escondemos sentimientos y construimos muros. Llega hasta el punto de no saber lo que realmente sentimos o pensamos y sin quererlo nos convertimos en maestros del disimulo.
No siempre es facil decir lo que piensas. A veces es mejor guardarte las cosas para ti mismo. Hacerse el tonto.
Incluso cuando tu cuerpo expresa dolor.
Asi que cierra la boca, guarda el secreto y encuentra otras formas de hacerte feliz.